Estos dos últimos meses han sido muy duros y estresantes. A parte de poner a la venta el Turbo Invoicer, he abierto una tienda de informática y papelería en mi pueblo.
Esto, por una parte me ha ayudado a separar el trabajo de la vida familiar. Ahora, en teoría, cuando estoy en la tienda es cuando debo trabajar, y cuando estoy en casa es cuando debo estar por mi hija (pronto va a cumplir su primer año!
) y mi mujer. Realmente todavía no es así, ya que tengo el ordenador en casa, y siempre termino haciendo una tarea u otra allí, o buscar información sobre tal problema, etc. En fin, supongo que con el tiempo me acostumbraré a desconectar. La verdad, después de 9 años y medio trabajando desde casa, es un cambio radical, complicado.
El tema de la tienda también me ha ocupado mucho tiempo, ya sea en papeleo, visitar proveedores, programar (para una tienda no me sirve el Turbo Invoicer, y he creado el Turbo TPV!), adecentar el local, pintar, decorar, ordenar, inventariar, etiquetar… Un follón, vaya! Y ha provocado el cambio del sistema de pago del software. Debido a los nuevos IAE que ahora tengo, no puedo vender software al extranjero, y por esto he tenido que cambiar de Avangate a PayPal. El motivo es muy simple: legalmente, cuando alguien compra una licencia de software a través de Avangate, esta persona compra directamente a Avangate, de forma que Avangate actua de intermediario. En cambio, con PayPal esto no ocurre. PayPal es un “simple” proveedor de comercio electrónico, y la transacción se realiza legalmente entre el vendedor (yo) y la persona que compra (el usuario final). De la misma forma funcionan otras pasarelas de pago cómo son el CyberPac de La Caixa, o el Passat 4B del Banco Popular.